La historia de Santa Anna p.1

Por Cecilia Salazar. Durante el debate presidencial que se realizó el mes pasado, el candidato Andrés Manuel nos habló de la importancia de conocer la historia de nuestro país para entender el porqué pueden llegar y mantenerse en el poder hombres que no ven por los intereses nacionales sino más bien por los suyos  e hizo mención del general Antonio López de Santa Anna quien fue 11 veces presidente de México entre 1833 y 1855 y a quien muchos  señalan como el principal responsable de la pérdida de más de la mitad de nuestro territorio.

¿Quién fue y cómo llegó al poder? y más importante aún ¿porqué fue investido en 11 ocasiones como presidente a pesar de todos los problemas que hubo durante sus gobiernos?

Antonio de Padua María Severino López de Santa Anna fue hijo de padres criollos de posición acomodada, nació en Xalapa Veracruz en 1797, cuando las Reformas Borbónicas aplicadas por el gobierno español desencadenaron una feroz resistencia de los criollos que se vieron afectados en sus intereses políticos y económicos, al quedarles prohibida cualquier posibilidad de acceder a cargos en el gobierno, además del aumento de impuestos e imposición de monopolios como el del tabaco y el azogue con el que la corona fiscalizaba la producción minera, evitando la evasión del impuesto (el quinto real). Sin olvidar que estas Reformas también afectaron los intereses de la Iglesia con la expulsión de los jesuitas y la nacionalización de algunos de sus bienes. Así las cosas, aprovechando la invasión napoleónica y la prisión de la familia real española en Bayona, en 1810  Miguel Hidalgo inició el movimiento de independencia convocando  a las poblaciones indígenas aledañas a su parroquia para que se levantaran en armas dando así origen a un movimiento social que va a exigir la reivindicación de los derechos del pueblo como la abolición de la esclavitud y supresión de los tributos a los pueblos indígenas.  Antonio Lopez de Santa Anna inició su carrera como cadete en 1811 ingresando al ejército realista que defendía los intereses de la corona a la edad de 14 años.

Después de la muerte de Morelos, entre 1815 y 1820  el movimiento insurgente perdió importancia quedando reducido a pequeños grupos rebeldes, entre los que destacaban caudillos como Nicolás Bravo y Vicente Guerrero que no tenían los recursos suficientes para ganar la guerra pero que tampoco cejaban en su empeño de lucha. La guerra de independencia parecía perdida cuando en España se dio una revolución liberal que obligó a Fernando VII a jurar la Constitución de Cádiz, que entre otros puntos otorgaba la igualdad a todos los habitantes del imperio español y afectaba a la Iglesia al abolir los fueros eclesiásticos y suprimir conventos así como la venta de sus bienes. Los españoles y criollos importantes de la Nueva España organizaron reuniones  en la Iglesia de la Profesa en 1820  y decidieron separarse de España para poder conservar todos sus privilegios. Agustín de Iturbide, oficial realista que había destacado por su dureza y su ideología antiliberal fue invitado a encabezar el Ejército. Rápidamente Iturbide derrotó a las tropas realistas que fueron sumándose en su mayoría al nuevo ejército. El militar Antonio López de Santa Anna, entonces teniente y comandante del puerto de Veracruz, fue uno de estos muchos soldados que se unió a Iturbide con el interés de obtener beneficios personales. En cuanto a los ejércitos insurgentes, Iturbide decidió atraerlos invitando a Vicente Guerrero a unírsele en la búsqueda de la independencia dándose así el “Abrazo de Acatempan”. Se firmó el  Plan de Iguala con las Tres Garantías: Independencia, Religión y Unión que establecía como gobierno una monarquía constitucional ofreciendo el trono al rey Fernando VII o algún otro miembro de la casa real española y declaraba a la religión católica como la única religión garantizando al clero sus privilegios y posesiones.

Después que el último virrey, Juan O´Donojú  firmó los Tratados de Córdoba, reconociendo la Independencia de México, se formó una Suprema Junta Gubernativo y se nombró un Congreso Constituyente formado por representantes monárquicos, borbonistas, iturbidistas y republicanos. Cuando se conoce que Fernando VII se niega a reconocer a reconocer la independencia de México, Iturbide, apoyado por un grupo de militares, presiona al Congreso para que lo nombren emperador en la noche del 18 de mayo de 1822,  iniciando así el Primer Imperio mexicano. En Octubre Iturbide disolvió el congreso debido a que en él había liberales republicanos que proponían reformas sociales y económicas. Los antiguos insurgentes como Vicente Guerrero, Nicolás Bravo y Guadalupe Victoria se sintieron traicionados y se separaron del gobierno considerando que éste sólo mantendría los privilegios de las clases altas y de los españoles que habían permanecido en el país olvidando por completo a los grupos que habían luchado desde el inicio de la guerra por lograr una mejora en las condiciones de vida del pueblo. Es entonces cuando Santa Anna se levanta en armas el 2 de diciembre de 1822 pronunciándose a favor de la República firmando el Plan de Casa Mata el 1 de febrero, desconociendo el imperio y convocando a un Congreso Constituyente.

La caída del imperio dio lugar a una coyuntura en donde se debía elegir un proyecto de nación y la clase política se polarizó en dos grupos. El grupo liberal apoyaba la creación de una república federal que evitara el desmembramiento territorial por parte de los estados alejados del centro que se oponían al centralismo. Asimismo buscaban eliminar el viejo orden socioeconómico dando reformas para  quitar los fueros y privilegios de la Iglesia y el ejército, así como el fin de los monopolios y corporaciones  que favorecían a los grupos económicos poderosos. También proponían la desamortización de bienes de corporaciones civiles y eclesiásticas para poder dar lugar a la formación de pequeños y medianos propietarios desarrollando la clase media que consideraban motor del progreso y de la democracia. En cuanto a la educación consideraban que debía estar en manos del Estado y que debía ser obligatoria, laica y gratuita, promoviendo la igualdad entre todos los habitantes del país. Entre los principales representantes de este grupo tenemos a Ramos Arizpe, José María Luis Mora, Valentín Gómez Farías y a los antiguos insurgentes como Vicente Guerrero, Nicolás Bravo y Guadalupe Victoria, entre otros.

El grupo conservador por su parte, temía que el federalismo resultara un cambio demasiado brusco y de graves consecuencias para un país que se había regido siempre bajo un sistema centralista y que debían mantenerse las antiguas instituciones con sus fueros y privilegios para poder mantener el orden y la estabilidad  que permitiera el crecimiento y modernización del país atrayendo capital extranjero. La educación debía ser regida por la Iglesia buscando preservar “los valores y principios” que habían dado origen a nuestro país y que eran considerados la base de la identidad mexicana. No olvidemos que la Iglesia tenía su lista negra de libros entre los que figuraban los franceses ilustrados que proponían ideas revolucionarias que atentaban contra la estabilidad de la naciente nación mexicana, aunque esto no impidió la circulación de esos libros incluso entre los mismos sacerdotes. Entre sus líderes tenemos a Fray Servando Teresa de Mier, Lucas Alamán, Anastasio Bustamante, entre otros.

En cada uno de estos dos grupos había una ala moderada que trataba de mediar entre los dos extremos buscando que hubiera paz en el país y que se lograra llevar a cabo un proyecto de nación que a través de la democracia y la alternancia fuera transitando hacia el desarrollo, desgraciadamente esto no fue posible.

Y nuestro personaje ¿en cuál de los grupos se encontraba?

En 1822 Santa Anna apoyó al grupo liberal iniciando el movimiento armado en contra del Primer Imperio Mexicano de Iturbide con al Plan de Casa Mata y apoyó el Congreso Constituyente que en 1824 estableció la República Federal que duró de 1824 a 1833. En esta etapa tuvimos dos períodos de gobierno, el primero fue el de Guadalupe Victoria que logró gobernar los cuatro años a pesar de la inestabilidad que provocaba en el país el enfrentamiento entre la élite política y militar y los problemas económicos endémicos en una república rica en recursos naturales pero con un gobierno sin capacidad de hacerse de los recursos necesarios para llevar a  cabo un plan de desarrollo económico ya que los grupos económicamente poderosos no aportaban de forma significativa al erario público, salvo cuando eran obligados con préstamos forzosos. El único ingreso importante era el dinero que se recaudaba en la aduana de Veracruz, por ello fue tan importante este puerto en el siglo XIX .

El segundo período de gobierno, que de acuerdo a la constitución debería ser de 1828  a 1832, inicia con un movimiento armado que  va a dar lugar a una sucesión de golpes de estado que caracterizaron la vida política de nuestro país durante el siglo XIX, teniendo a nuestro personaje como principal protagonista. En las elecciones de 1928 se enfrentaron dos liberales, Manuel Gómez Pedraza y Vicente Guerrero. El primero ganó las elecciones y 10 días después Santa Anna encabeza una rebelión apoyando a Vicente Guerrero  que toma el poder en el mes de abril  de 1829. Su gobierno va a durar tan sólo seis meses  ya que él no tuvo la capacidad para gobernar nuestro país en la situación de crisis en que se encontraba, tanto por la polarización política entre los diferentes grupos como por la crisis económica. Además en septiembre de 1829 se dio un intento de invasión por el puerto de Veracruz de Isidro Barradas, que pretendía la reconquista de México por España. Santa Anna estuvo a cargo de la defensa del puerto de Veracruz  siendo proclamado “Benemérito de la Patria” por el Congreso nacional.

Al desaparecer la amenaza de la reconquista, el grupo conservador va a presionar al gobierno de Guerrero con una  campaña en contra el federalismo logrando la renuncia de importantes funcionarios y del mismo Vicente Guerrero en diciembre de 1829. Después de ello el vicepresidente  Anastasio Bustamante subió a la presidencia de enero de 1830 a agosto de 1832, su gobierno fue abiertamente centralista y se propuso defender los derechos y privilegios de los antiguos españoles y de la Iglesia. Los liberales disgustados, deciden rebelarse en contra del gobierno y Santa Anna apoya el movimiento para llevar al poder a quien había sido legítimamente electo en 1828, Manuel Gómez Pedraza, quien acepta tomar el poder para llevar a cabo elecciones en 1832 y que se de una transición pacífica del poder.

Continua en La historia de Santa Anna p.2

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